Madre de Karla Roses, víctima de feminicidio en Altamira exige justicia tras casi dos años sin sentencia, exige pena máxima. 

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Sandra Sosa/Altamira

 

A casi dos años de los hechos, el proceso judicial por el feminicidio de la joven Carla Roses continúa sin una sentencia, situación que ha sido calificada como lenta y tediosa por la familia de la víctima, ante los constantes diferimientos de audiencia.

 

La madre de la menor, Elizabeth, señaló que a un año siete meses del crimen, el imputado Xabiany Jesús García permanece sin resolución judicial, luego de que la defensa ha logrado aplazar el juicio en al menos cuatro ocasiones, bajo el argumento de estar a la espera de la resolución de un recurso de queja interpuesto tras el desechamiento de un amparo.

 

Explicó que dicho recurso busca impugnar pruebas presentadas por la Fiscalía y la asesoría legal de la víctima, mismas que en su momento fueron admitidas como lícitas por la juez de control, entre ellas su propio testimonio.

 

Destacó que recientemente el proceso ha comenzado a avanzar tras el cambio en la titularidad del juzgado, lo que ha permitido el desarrollo continuo de audiencias.

 

“Ahora ya no se permite diferir, nos dieron fechas consecutivas y hemos podido avanzar con los testimoniales”, indicó.

 

Detalló que el juicio contempla entre 45 y 50 testimonios, incluyendo peritos y especialistas, así como diversos medios de prueba como videos, audios y material digital que, aseguró, acreditan la responsabilidad del imputado.

 

Asimismo, informó que las próximas audiencias se llevarán a cabo los días 12 y 13, donde continuará el desahogo de pruebas.

 

La madre de Carla reiteró que la familia exige la pena máxima de 60 años de prisión por feminicidio en Tamaulipas, al considerar que existen elementos suficientes para una sentencia condenatoria.

 

“Sabemos que nada nos devolverá a mi hija, pero vamos a llegar hasta donde sea necesario para que se haga justicia”, expresó.

 

Hizo un llamado a que el caso no quede impune y a que más víctimas levanten la voz: “Que el miedo no nos calle, que el miedo cambie de bando. No voy a parar hasta escuchar una sentencia condenatoria”.