Héctor Villegas “El Calabazo” la extraña virtud de no necesitar reflectores
Por Jaume Osante
Hoy le platico que hay algo que está pasando en la política de Tamaulipas… y no siempre se alcanza a ver a simple vista. En medio de tanto bullicio (porque sabemos que lo hay), de tanto descuidar las formas. De tanta desinformación y verdades a medias que a veces suele imponerse ante lo importante, hasta volverlo traslucido o invisible, hay perfiles que avanzan en otro tono y nivel, más callados, más constantes. Sin tanta necesidad de reflector. Héctor Joel Villegas González actual secretario de gobierno, parece ir por ahí.
Lo escuché en su comparecencia en el Congreso y deja una impresión poco común hoy en día. No esquiva, no se enreda, no se pierde en discursos largos. Va al punto. Responde. Ordena ideas. Y eso, hoy en día, ya marca diferencia.
Su narrativa es clara y va alineada con el gobierno que representa, pero no suena forzada. Más bien se percibe como una forma de operar: cuidar el equilibrio, no generar sobresaltos, mantener control en momentos donde cualquier cosa se puede ir al carajo. Algo que sin duda aprendió en 16 años de la administración pública tributaria.
Pero aquí es donde vale la pena hacer esta pausa.
Porque más allá del funcionario que cumple bien su papel dentro del engranaje institucional, también aparece otro ángulo. Uno que conecta más con la gente… y que no siempre se comunica con la misma fuerza. Este perfil tiene un as bajo la manga.
Por ejemplo, algo de lo que hablo, en contestación a las preguntas de los diputados del PAN fue lo de las brigadas del Registro Civil en zonas alejadas. Puede parecer poco, pero no lo es. Hay algo profundamente humano en darle identidad a personas que nunca han estado en el sistema. Gente mayor que, literalmente, no existe en papeles. Esto rebasa los niveles de brindar dignidad al olvidado y suma unos puntos enormes a la narrativa del secretario, pero ¿por qué?
Lo mismo con los programas en educación, deporte, cultura. No hacen escandalo… pero sí dejan huella. Y es donde se debe centrar todo el poder del estado, en la educación.
Y luego viene un dato duro que cambia de tono. Ese informe en la mesa de seguridad, respaldado por académicos, brindado por la UAT a manos del RECTOR donde se habla de alrededor de 95 feminicidas en TODO el estado dentro de los CEDES, y donde el 80% no tenía la intención inicial de cometer ese delito. Y aparte menciona que el mismo porcentaje no tuvo acceso a deporte, cultura o arte. ¿ya vio por donde voy?
Eso ya no solo llama mi atención. Es de preocuparse que los Tamaulipecos vivamos en esa situación en donde en cualquier momento y cualquier persona pueda cometer actos de talla Terrorista.
Esto mi amigo, obliga a voltear a otro lado. A lo que no se ve de inmediato. A las causas. A las ausencias. Si ese porcentaje creció sin acceso a deporte, cultura o espacios de desarrollo, entonces el problema no empieza en el delito… empieza mucho antes con un trasfondo casi irremediable.
Y ahí es donde el perfil de Villegas enfrenta su siguiente reto. Porque sí, la estabilidad es importante. Mucho. Pero hay momentos donde esa misma estabilidad necesita dar un paso más firme. Hacerse más visible. Más clara. Más presente, y lo hará en la conversación pública. Sabe como hacerlo. ¿entonces que sigue? Ha estado cerca de la Familia Villarreal desde el 2018. Podría ser carta fuerte en instrumento.
Esto se trata de ajustar, de entender que ese equilibrio que hoy proyecta (y que no es fácil sostener) también puede evolucionar hacia algo más firme, más directo, grande y enfocado en lo social, sobre todo. La educación es base fundamental del tejido Social.
La gobernabilidad sostiene… pero el tejido social, ese que hoy parece desaparecer justo entre los dedos de nuestras manos, también necesita reconstruirse con más fuerza y velocidad.
Y quizá por ahí va la siguiente conversación. Quizá el próximo paso sea escandaloso, ya cuando nadie lo espera… y esa, también es una forma de operar.
Veremos como va tomando forma en un panorama poco cotidiano lleno de incertidumbres para el que no sabe, y sorpresas nulas para el que del mango trae el sartén.
Porque callar también es decidir… ahí se los dejo, para pensarlo con calma o con coraje.
Saludos cordiales.