El Autoagravio de Andrés Zorrilla
El Ayuntamiento de Madero, es una sucursal corregida y aumentada de aquella comedia francesa La Jaula de las Locas. Desde el jefe edilicio Andrés Zorrilla hasta decenas de altos funcionarios -se sospecha, en corrillos de palacio- “corren para tercera”.
¿Es censurable una conducta abierta –hasta donde se sabe no lo niegan- de sus preferencias sexuales diferentes?.. No, claro que no.
Es un derecho que muchos mexicanos se han ganado a pulso. Hace unos días, dos altos funcionarios de la administración zorrillista, fueron captado por una traviesa cámara en una conducta evidentemente amorosa.
Dos pelaos. Ambos, con una imagen bravía y de machos jaliscienses.
En una gráfica, se toman coquetamente de sus manos, como si fueran dos adolescentes que por primera vez han conocido el amor. Neta: en está época tan violenta, tan aciaga que vivimos los tamaulipecos, ver manifestaciones amorosas es para ensalzar.
Sin prejuicios: aunque sean del mismo sexo.
El amor, “es una ave pasajera”, como dice la romántica canción. Y esos momentos, que se pueden repetir pero que jamás serán iguales, es bueno alabarlos. Uno fungió como jefe de Tránsito.
El otro, era el mero jefe en cuestiones administrativas.
Ambos, con refinados gustos –no sólo en asuntos amatorios-: beben wisky. Y como hombres recios que son, a pico de botella. ¿Cuánto tiempo tiene esa romántica relación?..
No se sabe. Hasta antes de que la cámara los sorprendiera, nadie sabía que eran una bien articulada pareja.
Ahora son la codicia en la presidencia municipal. Todo iba bien… …hasta que el alcalde Zorrilla se enteró. No se sabe si por mezquindad, envidia o qué, el jefe del Cabildo los despidió. Malo.
Es una criticable actitud homofóbica. Una conculcación, a los derechos constitucionales de aquellos encariñados. Zorrilla lastima a la comunidad –que al parecer es la suya- LG. Y con ello, dificulta aún más su reelección…