Se lleva acabo Rizoma II: Un performance de unión y poder.
Por: Fernanda Santos
Rizoma: Del gr. ῥίζωμα rízōma ‘raíz’.
“El rizoma es un tallo subterráneo de donde comienza a salir y crecer la raíz indefinidamente” Me explica Avrora Boreal (Monterrey, 1990) un día después de que estuvimos en NoSomosNada el emblemático bar punk en la esquina de viaducto y Medellin viendo Rizoma II, su más reciente performance.
Junto a Eter Kitnemuk (CDMX, 1986) y con el acompañamiento en síntesis de Alimont (CDMX, 1990) la activista y performer presentó un acto con elementos de improvisación, danza, moda y canto. El vestuario rojo, que simboliza el rizoma humano, las venas, se convirtió en parte de la escenografía, casi un personaje mutante que permitió a Kitnemuk y a Boreal a entrarse en la surrealidad que aconteció.
“Lo que nosotros pensamos fue en crear una estructura (un rizoma) de donde empezar a partir y generar la improvisación estando de alguna manera unidos, los rizomas que nos unen desde el ADN, por ejemplo, nos unen ancestralmente a todos.
“Bajo esta premisa fue como nos unimos Eter, Alimont y yo”, comenta Boreal. Rizoma I, que se llevó acabo en el centro de Monterrey, duró tres horas y fue una acción de calle junto a Leire Towanda (1991, España) de dos personajes caracterizados con máscaras que representaban dos raíces que cayeron sin saber alguna a nuestra tierra.
Tratando de atarse y enraizarse a todo por medio de un vestuario que tenía tiras de tela, la acción comenzó en Ruperto Martinez y terminó en la Estación Cuauhtémoc después de un frenesí performático que permaneció mutante hasta el pasado martes 13 de septiembre en la colonia Roma Sur de la Cdmx.








En esta ocasión, Rizoma II fue tenebroso, casi macabro al comenzar, cuando nació el personaje de Boreal de un huevo rojo de faldaje en una experiencia que ella misma describió como “el dolor de volver a nacer” para convertirse en una lúdica muestra de amor y poder maternal donde “en algo personal con Eter, en una conexión de corazón”.
Avrora recitaba después de un canto alegre “cuida tu corazón, cuida tu corazón”. En esta ocasión el performance duró 40 minutos. “Me sentí en los 80’s” comentó uno de los espectadores que llenaron el bar esa noche de martes. Checa las fotos a continuación.






